La mayoría de nosotros asociamos el momento de la ducha con un espacio de relax y agua caliente que nos permite hacer un paréntesis en nuestra jornada o afrontar un nuevo día con el mejor de los ánimos. Lo que no sabemos es que las duchas de agua fría han estado desde hace muchos años asociadas a determinados beneficios para nuestra salud.
El agua fría en la antigüedad
Ya en la antigüedad el hecho de tomar duchas de agua fría quedaba reservado para aquellos que demostraban su fortaleza frente a los débiles. Incluso en la actualidad algunos países siguen teniendo la tradición de realizar baños invernales en aguas con temperaturas bajo cero.
Beneficios de las duchas de agua fría.
A continuación nombraremos algunos de los beneficios demostrados y provocados por las duchas de agua fría:
  • Regulación térmica y activación de la grasa parda: las duchas frías disminuyen la temperatura corporal. Debido a esto se genera una activación de la grasa parda como compensación de la diferencia térmica y restablecer la temperatura corporal.
  • Oxigenación del cuerpo: Ante una ducha con agua fría nuestro cuerpo tiene una respuesta a través de nuestro corazón. Este aumenta su ritmo de latidos, lo que se traduce en un mayor estimulo muscular y un aumento de envío de sangre a nuestros órganos.
  • Movimiento linfático y desintoxicación corporal: actúan de manera beneficiosa reconstituyendo el organismo, inhibiendo el metabolismo de purinas y fomentando la predisposición  contra posibles virus e infecciones.
  • Beneficios psicológicos: nos provocan un aumento de energía y una mayor tolerancia al estrés. Esto se produce a que gracias a la temperatura del agua nuestras terminaciones nerviosas se activan y derivado de el cambio en nuestro ritmo cardíaco y respiración se produce un aumento de energía.
  • Beneficios sexuales: derivado de un aumento de los niveles de testosterona lo que provocaría un aumento de la cantidad y calidad del esperma.
Sin embargo, y aunque podemos observar que existen numerosas ventajas, debemos incorporarnos a esta práctica con cierta cautela. Existen algunas alteraciones que debemos tener en cuenta ya que ante un exceso de su uso pueden presentarse. Por ejemplo, en personas con problemas de corazón debería consultarse al médico antes de empezar con esta esta práctica. Así que ya sabéis familia. A la hora de ducharse, si es con agua fría mucho mejor.   Fuente: https://www.vitonica.com/    

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